sábado, 1 de agosto de 2015

Homilía Domingo XVIII ordinario/B

Homilía Domingo XVIII ordinario/B
Jesús con el milagro de la multiplicación de los panes comienza un largo discurso sobre el pan de vida. A partir del hambre vulgar de la gente que acude a escuchar a Jesús, y a partir del pan que ha multiplicado, vamos a progresar hacia otra hambre y otro pan. Jesús pregunta: “¿Para qué alimento trabajan?”. Dejémonos interrogar profundamente; nuestras hambres revelan lo que somos. Queremos comer, desde luego, pero queremos mucho más: conocer, contemplar cosas hermosas, amar, tener un trabajo interesante. Esas son nuestras hambres y los alimentos por los que trabajamos.

viernes, 24 de julio de 2015

Homilía Domingo XVII Ordinario/B

Homilía Domingo XVII Ordinario/B
Ante una multitud que tenía hambre, cuando sus apóstoles sugerían a Jesús que se desentendiera de esa gente, que la enviara a resolver su problema y cada quien comprara algo para comer, él les dijo: “Denles ustedes de comer” (Mc 6, 35-36). Les pidió compartir los cinco panes y los dos peces que tenían para sí; con su bendición, alcanzó para todos, y hasta sobró.

viernes, 17 de julio de 2015

Homilía Domingo XVI del Tiempo Ordinario/B

Homilía Domingo XVI del Tiempo Ordinario/B
Jeremías denuncia fuertemente, por el bien de Dios, a los malos pastores y líderes religiosos de su pueblo (1ª lectura). A ellos no les interesa realmente el pueblo; más aún, dispersan el rebaño, los explotan y poco se preocupan de él. A veces es la gente la que se queja de los malos pastores. Esta vez es Dios mismo quien se queja de ellos. Pero los profetas nunca denunciaron sin la esperanza de un anuncio. El anuncio de Jeremías es la venida del Buen Pastor, Jesús, lleno de justicia y compasión por su gente.

sábado, 11 de julio de 2015

Homilía Domingo XV del Tiempo Ordinario/B

Homilía Domingo XV del Tiempo Ordinario/B
“Los cristianos laicos obtienen el derecho y la obligación del apostolado por su unión con Cristo Cabeza. Ya que insertos en el bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, robustecidos por la Confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, son destinados al apostolado por el mismo Señor. Son consagrados como sacerdocio real y gente santa (Cf. 1 Pe., 2,4-10) para ofrecer hostias espirituales por medio de todas sus obras, y para dar testimonio de Cristo en todas las partes del mundo” (n. 3). También san Juan Pablo II dijo que la “La necesidad de que todos los fieles compartan tal responsabilidad no es sólo cuestión de eficacia apostólica, sino de un deber-derecho basado en la dignidad bautismal, por la cual «los fieles laicos participan, según el modo que les es propio, en el triple oficio-sacerdotal, profético y real- de Jesucristo” (RM 71).

viernes, 3 de julio de 2015

Homilía Domingo XIII del Tiempo Ordinario/B

Homilía Domingo XIII del Tiempo Ordinario/B
El Evangelio de este domingo nos habla precisamente de cómo Jesús no fue aceptado ni creído por los suyos, por sus paisanos. Allá en la sinagoga de su pueblo, al llegar el sábado la multitud se aprestó a escucharle. Pero se preguntaba con asombro: ¿de dónde saca todo eso que nos dice?, ¿pero no es el carpintero, el hijo de la señora María…? Y no le creyeron. Llega a decir el Evangelio que no pudo hacer milagros, por la falta de fe de sus paisanos. Dirá entonces Jesús una frase célebre, que ha pasado al decir popular: nadie es profeta en su tierra, ni en su casa, ni entre su gente.

jueves, 25 de junio de 2015

Homilía Domingo XIII del Tiempo Ordinario/ B

Homilía Domingo XIII del Tiempo Ordinario/ B
La Palabra de Dios de este domingo comienza haciendo una proclama a favor de la vida, diciendo que el Creador ama a su criatura, que no quiere que perezca ni se malogre en ningún sentido (Sab 1,13-15). El hombre de todos los tiempos podrá decir que en esto coinciden tanto el designio de Dios como el corazón humano: ni Creador ni criatura quieren la muerte.

viernes, 19 de junio de 2015

Homilía Domingo XII del Tiempo Ordinario

Homilía Domingo XII del Tiempo Ordinario
Nos pasa lo mismo que sucedió a los Apóstoles en el Evangelio de hoy, el cual nos narra el conocido pasaje de la tormenta en medio de la travesía de una orilla a otra del lago:  “se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua” (Mc. 4, 35-41).  Sucede que Jesús iba con ellos en la barca.  Pero  ¿qué hacía el Señor? …  “Dormía en la popa, reclinado sobre un cojín”.   Fue tan fuerte la borrasca y tanto se asustaron, que lo despertaron, diciéndole: “Maestro:  ¿no te importa que nos hundamos?”.