jueves, 26 de marzo de 2015

Abril, mes de Nuestra Señora de la Soledad

Abril, mes de Nuestra Señora de la Soledad
...en este mes de abril , nosotros los miembros de la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, la ciudad de Irapuato y  nuestra Diócesis, queremos decirle a nuestra Patrona y Reina:

viernes, 20 de marzo de 2015

V domingo de Cuaresma Ciclo/B

V domingo de Cuaresma Ciclo/B
En el evangelio de san Juan se une el encuentro de Jesús con los ‘griegos’ (representantes de la humanidad no judía) y la hora de Jesús, es decir, su pasión-muerte-resurrección. La hora de Jesús es, por tanto, la hora de la redención universal por el sufrimiento y por la glorificación. “Ha llegado la hora…me siento agitado. ¿Le pido al Padre que pare el reloj del Plan de salvación?” (Evangelio). Gritó, lloró (segunda lectura). Así se cumplió la Hora de la salvación del género humano. Es la Hora en lengua bíblica, es decir, el designio de Dios, el plan de Dios, en una palabra, la voluntad de Dios.

viernes, 13 de marzo de 2015

Homilía IV Domingo de Cuaresma/B

Homilía IV Domingo de Cuaresma/B
Dios, en la Biblia, nos habla de su amor a través de la imagen del amor paterno.El amor paterno está hecho de estímulo, de impulso. El padre quiere hacer crecer al hijo, empujándole a que dé lo mejor de sí. Un verdadero padre es asimismo aquel que da libertad, seguridad al hijo, que le hace sentirse protegido en la vida. He aquí por qué Dios se presenta al hombre, a lo largo de toda la revelación, como su «roca y baluarte», «fortaleza siempre cerca en las angustias».

Fiestas en honor a Nuestra Señora de la Soledad 2015

Fiestas en honor a Nuestra Señora de la Soledad 2015
Nuestra amada patrona alberga en su corazón un ardiente deseo: que la devoción que le profesamos con tanto ardor a su imagen de la Soledad, siga siendo uno de los caminos privilegiados puesto por Dios al alcance de los irapuatenses para que puedan encontrarse con su hijo Jesús “la raíz, la fuente y la cumbre de la vida de la Iglesia y el fundamento del discipulado y de la misión” (CELAM, Documento de Participación No. 39).
¿Cuál otra puede ser nuestra respuesta, sino con las palabras y la vida, seguir viviendo y cantando?: Viva la Virgen nuestra patrona, que en Irapuato tiene su altar, y reine siempre Cristo, en la Irapuato, noble y leal.

viernes, 6 de marzo de 2015

http://parroquiadelasoledad.org/2015/03/06/3405/

http://parroquiadelasoledad.org/2015/03/06/3405/
En el pasado, las relaciones entre la teología oriental y la teología latina estuvieron marcadas por un notable tinte apologético y polémico. Se insistía sobre todo (en los últimos tiempos, tal vez con un tono más irenista) en lo que distingue y que cada uno creía tener diferente y más correcto que el otro. Es hora de invertir esta tendencia y dejar de insistir obsesivamente en las diferencias (a menudo basadas en una forzadura, si no en una deformación, del pensamiento del otro) y en su lugar juntar lo que tenemos en común y nos une en una única fe. Lo exige perentoriamente el deber común de proclamar la fe en un mundo profundamente cambiado, con preguntas e intereses distintos de los de la época en la que nacieron las diferencias, y que, en su gran mayoría, ya no entiende el sentido de muchas de nuestras finas distinciones y está a años luz de distancia de ellas.

Primera predicación de Cuaresma: ‘La alegrí­a del Evangelio llena el corazón y la vida’

Primera predicación de Cuaresma: ‘La alegrí­a del Evangelio llena el corazón y la vida’
“En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados” (n. 120).

Homilía III domingo de Cuaresma/B

Homilía III domingo de Cuaresma/B
La liturgia del día propone el Evangelio en el que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo, porque han transformado la casa de oración en una cueva de ladrones. Y lo que hace Jesús es un gesto de purificación, el templo había sido profanado y con el Templo, el pueblo de Dios. Profanado con el pecado tan grave que es el escándalo.

viernes, 27 de febrero de 2015

Homilía II domingo de Cuaresma/B

Homilía II domingo de Cuaresma/B
La Transfiguración nos invita a abrir los ojos del corazón al misterio de la luz de Dios presente en toda la historia de la salvación. Ya al inicio de la creación el Todopoderoso dice: “Fiat lux”, “Haya luz” (Gn 1, 3), y la luz se separó de la oscuridad. Al igual que las demás criaturas, la luz es un signo que revela algo de Dios: es como el reflejo de su gloria, que acompaña sus manifestaciones. Cuando Dios se presenta, “su fulgor es como la luz, salen rayos de sus manos” (Ha 3, 4). La luz -se dice en los Salmos- es el manto con que Dios se envuelve (cf. Sal 104, 2).

viernes, 20 de febrero de 2015

Homilía I Domingo de Cuaresma/B

Homilía I Domingo de Cuaresma/B

I Domingo de Cuaresma/B (Gn 9, 8-15; 1 Pe 3, 18-22; Mc 1, 12-15)

Jesús tentado por Satanás

Cuarenta días dedicó Jesús a la oración y al ayuno en el desierto antes de comenzar su ministerio público.
Cuarenta días dedicó Jesús a la oración y al ayuno en el desierto antes de comenzar su ministerio público.
La Cuaresma es tiempo de preparación para la Pascua. Cuarenta días de oración, ayuno y misericordia para poner a punto nuestro espíritu y celebrar la novedad de la pasión, muerte y resurrección del Señor. La Cuaresma nos rejuvenece en el espíritu, coincidiendo con el rebrotar de la primavera, cuando todo vuelve a nacer.

viernes, 13 de febrero de 2015

Homilía VI Domingo Tiempo Ordinario/B

Homilía VI Domingo Tiempo Ordinario/B
Hoy el pasaje evangélico narra la curación de un leproso y expresa con fuerza la intensidad de la relación entre Dios y el hombre, resumida en un estupendo diálogo: “Si quieres, puedes limpiarme”, dice el leproso. “Quiero: queda limpio”, le responde Jesús, tocándolo con la mano y curándolo de la lepra (Mc 1, 40-42). Vemos aquí, en cierto modo, concentrada toda la historia de la salvación: ese gesto de Jesús, que extiende la mano y toca el cuerpo llagado de la persona que lo invoca, manifiesta perfectamente la voluntad de Dios de sanar a su criatura caída, devolviéndole la vida “en abundancia” (Jn 10, 10), la vida eterna, plena, feliz.